jueves, 29 de noviembre de 2018

Otra de migrantes.

Cuándo nos hablan de migrantes nos viene a la mente aquellas personas que vienen de Sudamérica y de aquí mismo y van al gringo. Y no es un error, están en lo correcto, pero se nos olvida la otra migración, la que más duele y cala en los huesos, de aquella que los que vivimos en la ciudad somos testigos día a día y sin quejarnos, de igual manera que no hacemos nada por ella. Hablo de la migración nacional, de aquellos paisanos que vienen de sus comunidades en los distintos estados y de aquellos paisanos que viven en los estados vecinos y viajan dos o tres horas por la mañana y otras igual por las noches por qué donde radican no hay trabajo, no hay oportunidades de desarrollo y mucho menos de sustentabilidad.

No podemos hablar de migración o quejarnos de aquellos que tienen derecho a buscar su mejoría y la de su familia, cuando nuestros gobiernos no han hecho nada para satisfacer la necesidad básica de empleo para sus ciudadanos. De igual manera no podemos hablar de aquellos que viajan 6 horas al día, de ida y vuelta, por buscar satisfacer las necesidades básicas de su familia, ¿A costa de qué? ¿Sacrificando, cuántas horas familiares?

De aquellos que pasan una parte importante en el viaje a sus trabajos, que desviven, por que eso no se puede llamar vida. Dejar por la noche a su familia y dar un beso en la frente de su hija que solo responde moviéndose un poco y sonríe en sueños, sintiendo que su héroe ha llegado a rescatarla, cuando en realidad sólo va en una cruzada a buscar el sustento diario, que no ha visto la práctica de fútbol de su hijo y no hablemos de ver un partido completo, que cuando tiene que ir a un festival de la escuela, solo busca; con dolor, dar un pretexto del por qué no podrá ir.

Habrá que ponernos en esos zapatos desgastados, que conocen todas las rutas de transporte y de metro, que conocen el sufrimiento de ser despojados de sus pertenencias por personas sin escrúpulos que viven del tenis de los demás, que conocen de malos olores por qué el despertados no sonó a tiempo o por qué el gas se terminó, de aquellas personas que viven cerca de una ciudad y no les queda más que trabajar en ella, por qué en su pequeño poblado no hay un centro comercial en el cual con una sonrisa falsa y un "fue un placer atenderle" se gane la leche y los pañales de ese bebé que llegó sin planear. Por que si no hay trabajo, que podemos esperar de la educación y planeación familiar.

La migración es buena, pero cuando el costo es la felicidad, habría que pensar que entonces el sistema no va bien.

jueves, 22 de noviembre de 2018

De migrantes y emigrados.

Por ahí dicen algunos que hace falta empatía, que se es xenófobo y clasista, pero yo que viví de cerca la migración. Con varios familiares que salieron de México para buscar en gringolandia algo que aquí no encontraron diré lo siguiente, aclaro es solo mi opinión, no es la verdad absoluta y no busco que lo entiendan. Algunas de las cosas son solo relatos de lo que ellos vieron otras de lo que ellos vivieron.

Se fueron a otro país sin ayuda, sin mendigar nada y con solo lo gusto para sobrevivir el viaje. En ocasiones quedándose varios días en la frontera y buscando pequeños trabajos para poder comer, durmiendo en la calle en algunas ocasiones y en otras con varios paisanos buscando el mismo destino.

Arriesgaron sus vidas y su salud al intentar cruzar, siendo testigo de como personas de pocos escrúpulos abandonaban o se aprovechaban de otras personas y cuando lograron pasar el río  con corrientes fuertes y en oscuridad absoluta, sin oportunidad de cambiar de ropa por la premura de ser vistos por la migra, caminaron por el desierto en la noche con vientos fríos y ropa mojada, con el peso de sus mochilas donde llevan todo y cuando digo todo es todo, sus pertenencias mas presiadas en ese momento, tal vez la última foto o el bebé que acaba de nacer, la poca ropa "cómoda" para el viaje y  sin contar el dinero, ese lo llevaban oculto, algunos en un doble forro en la ropa interior otros en la suela de los tenis, el ingenio mexicano  es muy bueno pueden dejar volar su imaginación  y apuesto que muchos así llevan el dinero para pagar a coyote que solo ve mercancía  y no paisanos, mucho menos seres humanos, en el día bajo el sol abrasante sorteando víboras y espinas con el frío en los huesos por pasar una noche con la ropa mojada y la piel quemada por el sol del desierto, esperando escondidos en zanjas y hoyos improvisados esperando que el contacto los recoja para llevarlos al destino, en un transporte donde viajarán más de 20 uno sobre del otro y al final ya una vez pagado el servicio fueron abandonados a su suerte. Lo más loable de la travesía es que esos desconocidos terminaron siendo casi familia, cuidando unos de los otros y de ese personaje mal llamado coyote, más bien buitre.
Así son los comentarios de algunos familiares y de muchos otros que emigraron de sus casas para buscar una vida "mejor" en un país extraño. Y solo hablaré de sus travesía por qué de sus primeros años en ese país sin conocer a alguien sin saber el idioma y aún peor con la necesidad de enviar algo urgente a quienes dejaron, eso es otra cosa y es otra historia.

Sabiendo esto, no me pidas que sea empático con personas oportunistas que quieren el mejor trato, que buscan comodidad. Qué pasará cuando lleguen a su destino. Es válido y tienen derecho a buscar una mejora en sus vidas, pero no tienen derecho a exigir un trato privilegiado a expensas de nada. No huyen de un país en guerra, huyen de un país corrupto igual al nuestro y donde las oportunidades de trabajo son mal pagadas igual que aquí. No es Xenofobia por mi parte, a veces creo es ergofobia por parte de este grupo migrante.